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Regata La Petrolera

Escrito por; Eduardo Stark - 09/04/2011 - Alquiler veleros para Regatas

 

plataforma casablanca

plataforma casablanca

He rescatado una vieja historia que encontré en el baúl de los recuerdos, espero que os guste.

La primera regata del Ocell:

Hace ya varios días que al acostarme pienso en la petrolera, es un “run run” que continuamente acosa mi cerebro Ya he hecho algunas regatas, pero nunca con el “Ocell”, mi fantástico RO330, al que tanto aprecio tengo, la verdad es que llevo nervioso varios días, es normal, será mi primera regata con el Ocell.
Jordi y yo decidimos unirnos a la fiesta de tan reputada regata hace ya más de un mes. Tenemos casi todo preparado; spinnaker nuevo, comidas, horarios, posibles rutas, etc. Estamos ansiosos de que llegue el viernes, se nota en las conversaciones que mantenemos después del trabajo.

El día “H” llegó, faltan 3 horas para las 18:00, la regata la petrolera ya estaba en marcha, Jordi no ha hecho acto de presencia todavía, por un momento me imagino tener hacer la regata en solitario, (Glups), la verdad es que me atrevería, pero no creo que mi experiencia sea suficiente, ya llegará el día en que la haga solito. Por fin Jordi llegó y empezamos a preparar el spi, ese fantástico Spinnaker nuevo de trinca de color amarillo, no me imaginaba que no saldría de su bolsa en toda la regata.

Quedaban 30 minutos para las 18:00 y todavía estábamos en el pantalán, yo estaba realmente nervioso, mi brazo derecho me dolía un poco, debo de tener alguna tendinitis o algo parecido porque cada vez que cazo alguna escota me duele horrores durante bastante tiempo. Salimos casi de los últimos. Aproados al viento, mayor arriba, avanzábamos paralelo a la costa. Un montón de veleros aguardaban la salida dando bordos sin parar, era un espectáculo fantástico, yo estaba ahí, yo era uno de los protagonistas, quedaban pocos minutos para la salida. La verdad es que esos 15 minutos finales se me hicieron interminables.

Las prioridades entre veleros se cumplían a rajatabla, todos estábamos nerviosos, a los pocos minutos de la salida un participante se empeñó en querer apoyar su proa en nuestra popa, su mayor y su génova le impedía la visión, ya llevaba un momento vigilándole, parecía que nos adelantaba por estribor, pero seguía en sus trece, estando ya  a 5 metros del abordaje pegamos unos buenos gritos y por suerte su patrón se dio cuenta. Ocell me lo agradeció pasando de 3 a 4 nudos en pocos segundos. La salida coincidió con el crono de mis instrumentos, no estábamos muy bien situados, pero avanzábamos proa al sur. La táctica es la de seguir rumbo 180º, saldremos totalmente de la ruta ortodrómica, pero haremos un solo bordo, directos a la plataforma, siempre y cuando el viento no role. Hemos visto en los mapas del INM que cerca de la costa hará menos viento que fuera, creemos que la decisión de ir mar adentro es la correcta (que equivocados estábamos). No hacía mucho viento, tal vez entre 8 y 13 nudos, nuestra velocidad variaba de 3 a 5 nudos, la mar tampoco estaba muy movida, se podía cenar tranquilamente y así lo hicimos, en la mesa interior. El radar funcionaba y yo no dejaba de mirar la pantalla, todavía no estoy muy familiarizado con eso de navegar sin nadie en el puente.

Son las 12:00 y Jordi se dispone a ir a descansar, lleva un buen día de trabajo y está cansado, yo en cambio me he tomado un día sabático y estoy más fresco que una rosa.
Sobre las 2:00 decido olvidarme de la táctica e ir en busca de la línea imaginaria que marca mi GPS entre el garraf y la plataforma. El viento es correcto y parece que al barco le cuesta menos ir más rápido. Jordi se despierta en el mismo instante que mi GPS  indica que acabamos de cruzar la línea comentada anteriormente, en ese momento hago un bordo y me coloco encima mismo de ella. Nos aproximamos a “la petrolera” con una buena velocidad, llevamos un rumbo directo, observo a unos cuantos contrincantes cerca, incluso de repente diviso la sombra de una vela, un velero sin luces, no entiendo eso de ir escondidos entre la maleza de las olas, ya se que él me ve, pero no me gusta saber que tengo a un “OFNI” cerca de mi sin saber exactamente que intenciones tiene. No entiendo su postura.

De repente oímos al Kalima reportando por radio que acaba de virar la petrolera, miro el DTW de mi piloto y me indica que todavía quedan 20 millas para el destino. Jordi y yo nos quedamos pasmados de lo malos que somos, ¿como es posible que hayamos hecho ¼ del recorrido y otros la mitad?. 10 minutos más tarde oimos a Tots Tres virando la “megaboya”. O es que somos muy malos o es que nos hemos equivocado en la táctica. Vamos adelantando a varios contrincantes, por lo menos observo que el barco corre, que nos debimos de equivocar en algo anteriormente.

Una de las cosas que me fascinan es la navegación de noche; el olfato, la vista, el oído…. todo se agudiza, es espectacular, esos puntos fosforescentes que se forman en tu estela, esos puntos de colores en el horizonte que pasan a convertirse en un inmenso carguero, ese olor a mar intenso,  ese silencio auténtico, es el obsequio de la naturaleza.

Una alarma suena en bitácora, el voltaje ha bajado a 11 voltios, como no me la juego a descargar la otra que ya está a media carga, enchufamos motor para dar un respiro a nuestras baterías. No hemos avisado por radio, se que no es muy reconfortante ver como te adelantan oyendo un ruido de motor. En fín, tal y como alguien dijo en la radio, es responsabilidad de cada uno, ya somos mayorcitos.

El viento no ayuda mucho, esto se ha parado, maldita sea, no avanzamos, la botavara no para de moverse, golpe tras golpe, es un agobio, me acabo de despertar y lo único que observo es que ya es de día y que la plataforma se divisa perfectamente. A todo eso mi spinnaker sigue en su bolsa y nosotros oyendo por radio que la gente está navegando con él. Que frustrantes son esos momentos, cuando ves que tu contrincante se escapa y tu estás clavado en un punto impreciso del mar mediterráneo. Nos cuesta un montón virar esa dichosa mole. Ya oímos a alguno que abandona, el poco viento aburre a cualquiera, la única cosa que rompe la monotonía es observar ese amasijo de hierros en medio de mar, es espectacular. La organización nos advirtió que pasáramos a 500 metros de la plataforma, no creo que hubiesen 500 metros, el remolcador que la vigila encendió los motores y nos enseñó la proa, -está bien, esta bien-, pensé – ya nos alejamos un poco más -. Delante nuestro viró el Mystic y detrás teníamos al Es Bot. Eran cerca de las 8:30 de la mañana y la lluvia empezó a hacer acto de presencia, el viento subió un poquito, pero ni por asomo era ese viento esperado, tampoco pudimos usar el spinnaker. Después de varios bordos mi brazo me empieza a hacer daño, ya no puedo coger correctamente la rueda y debo darle a la manivela de los winches con la zurda.

Lleva horas lloviendo sin parar, Jordi y yo hemos decidido que no valía la pena estar los dos mojándonos los calzoncillos, así que mientras uno está al mando el otro está dentro resguardado del frío y de la lluvia. La verdad es que llevo mis bambas completamente mojadas, mis calcetines también, tengo un lastre adicional de 3 kilos en cada pié, el truco es no mover los dedos, ya que si lo haces te das cuenta de cómo los llevas. Jordi tuvo la brillante idea de comentarme que se llevaría los guantes de ski, la verdad es que tuvo una idea genial, mis manos aguantaron unas 6 o 7 horas, las guardé medianamente secas y calentitas, aunque ya al final tenía el mismo problema que con las bambas, el traje de agua me aguantó razonablemente, como dijo Toni; se le llama “traje de agua” porque siempre estás mojado. Dentro hacía 9 grados, pero al menos no llovía, fuera hacía un poco más frío, pero el viento cada vez subía más y más. En el anemómetro aparecían rachas de 20 nudos, todavía eran controlables. Entre la lluvia aparecían las siluetas de las montañas de la costa, le comenté a Jordi si no le molestaba que yo me quedara a la caña hasta la llegada, debían faltar unas 4 horas, o eso creía yo.

De repente apareció por estribor un pequeño pájaro que buscaba cobijo y descanso, no me pareció reconocerlo como ave migratoria por lo que pensé que el viento le había jugado una mala pasada. Es curioso como el instinto de supervivencia amansa a cualquier bicho viviente, os aseguro que en ningún momento tuvo miedo a nuestros movimientos en la bañera, incluso le acercamos unas migajas de pan y no se inmutaba. Recuerdo los pantocazos que dábamos, pero  él no se movía del refugio improvisado que formaba mi pié junto a la escota de la mayor. El Ocell ya tenía un nuevo tripulante, espero que el comité de regatas no me descalifique por eso. En un momento de despiste, entró en la cabina, y allí se quedó descansando sobre la litera. En esos momentos me di cuenta que estaba viviendo una auténtica aventura, he sido un navegante virtual desde mi niñez, me he leído todos los libros de Eric Tabarly, Alain Colas, Alain Gliksman, Philippe Jeantot, Titouan Lamazou, Yves Parlier, Ellen McArthur, Olivier de Kersauson, conozco todas las regatas transoceánicas; la Ruta del Rhum y laVendee Globe son mis preferidas, mi hijo se llama Loïck (Loïck Peyron), nací en la bretaña francesa, (cuna de muchos de los mejores navegantes), pero nunca me imaginé que en una sola regata viviría tantas experiencias juntas; sol, lluvia, calma, viento, delfines, cargueros, tensión, frío, calor… La historia del pájaro que se toma un respiro en medio del océano la había leído varias veces en muchos libros, pero la diferencia era que ahora me estaba pasando a mi, yo era el que vivía esas sensaciones. Solo nos faltó encontrar peces voladores en la bañera.

El equipo de viento indicaba rachas de 25 nudos, era complicado mantener una línea recta. El problema es que manteníamos todo el trapo arriba. Quedaba poco y no teníamos muchas ganas de poner un rizo. Enrollamos un poco el génova y pudimos navegar un poco mejor, de todas maneras el viento se había convertido en 25 nudos constantes y rachas de 30, ya divisábamos el puerto, la noche había caído y teníamos las luces de posición encendidas, nos acercábamos a la costa pero por pocos grados no entrábamos directos al garraf, tuvimos que maniobrar y mantener un paralelo a la costa. Yo estaba bastante cansado, y debido a las rachas de 30 nudos, era duro mantener el rumbo. Yo a la rueda y Jordi con la escota de la mayor, en el momento en que el timón no reaccionaba debido a la escora, jordi soltaba escota, así estuvimos como media hora más, o eso creo, eran momentos interminables, el frío era intenso y la lluvia no había dejado de caer desde primera hora de la mañana.

Quedan 2 millas y esta vez parece que no deberemos hacer más bordos, entramos directos a la boya. El viento sigue igual de fuerte, incluso en las puertas del puerto. Debemos cruzar la línea entre el faro verde y la boya, evidentemente todo está oscuro y no vemos nada, de repente me giro y a 10 metros a mi estribor veo una boya que parece amarilla, ¡por fin! Ya hemos llegado, el comité nos avisa por radio de que hemos cruzado la meta.

Ahora toca lo más duro, recoger todo, si por mi fuera me iría a la cama directamente, Jordi prepara sus bártulos ya que tiene que ir a Barcelona con su mujer, yo quedo con la mía que me quedo a dormir tranquilamente en el barco, me duele bastante el brazo y no me veo capaz de subir en la moto de Jordi.
Con el calentador a todo trapo, me empiezo a preocupar por los que no han llegado todavía, mi amigo Toni que está en el “Desperta ferro”  no está en el pantalán, tengo la electrónica apagada, pero estoy seguro que las rachas llegan a los 35-40 nudos, se que los más pequeños son los que quedan fuera. Por fin veo el barco de Toni ocupar su plaza, le llamo por radio y tras una pequeña charla me quedo más tranquilo, de todas maneras quedan 5 o 6 barcos sin llegar, espero que hayan encontrado refugio. Ahora solo falta meterme en la cama bien calentita, junto a mi nuevo amigo, sigue descansando en mi litera, me meto en el saco y permanece impasible, mañana por la mañana volverás a volar por las costas del Garraf.

 

Eduard

Ocell

 

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Comentarios

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  1. Javier Lopez says: mayo 26, 2011

    Soy un asiduo practicante de esta locura 🙂 , incluso he hecho alguna petrolera, tienes un blog muy interesante, ánimos

  2. Jose says: mayo 6, 2011

    Bonito 🙂
    Los sentimientos son parecidos a los que tuve yo cuando empece

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